Llegando al final del año: un vistazo a la minería mexicana en 2021


Imagen de PxFuel

Es bien sabido que después de septiembre, el año ha finalizado; solo queda esperar las campanadas de año nuevo. Así, otro año ha transcurrido en medio de lo que posiblemente sea la crisis sanitaria más importante a nivel global de los últimos tiempos, cuyas implicaciones económicas se han desarrollado impredeciblemente en amplios sectores.


Las repercusiones se han dado virtualmente en todos los ámbitos, desde la vida diaria hasta las economías globales. En México, uno de los sectores que se ha seguido más de cerca es el de la minería: al comienzo de la pandemia, las operaciones mineras, tanto a nivel mina como nivel proyecto, se vieron interrumpidas por varios meses como consecuencia de la crisis sanitaria.


Tras esta larga pausa, algunas empresas se fueron re-incorporando poco a poco a sus actividades, siempre bajo estrictos lineamientos de cuidado y de protección a sus trabajadores. Esto significó una pausa económica, una de las más fuertes que México tuvo que enfrentar (y fueron varias, por cierto) a principios del largo periodo de confinamiento al que nos obligó el virus Sars-Cov-2.


Sin embargo, y a pesar de esta reincorporación, la inversión en la minería sufrió un fuerte golpe en el 2020: según estimaciones de la Camimex, la inversión en el sector cayó por 50% frente a estimaciones previas. De los 5000 millones de dólares que el sector esperaba, solo se vieron reflejados 2500.


Tras este desplome, las miradas se tornaron optimistas frente al año entrante. El 2021 arrancó con proyecciones positivas para la minería, con medios como Atalayar y El Economista vislumbrando un desenvolvimiento favorable para el sector a lo largo del año. Este desarrollo suponía un apoyo importante para la economía mexicana, y el sector minero comenzó el año cargando tan importante peso.


Empresas como Torex Gold, Southern Copper y Newmont comenzaron el año aumentando sus gastos en comparación a los del año pasado. Las operaciones y lo que estas suponen —mano de obra, consumo de hidrocarburos, técnicos, ingenieros y contratos para el desarrollo del proyecto— son una de la razones por las que la inversión extranjera en este sector supone una parte tan importante de la llamada “reactivación de la economía”.


Ya llegado agosto, la Camimex proyectaba que se superara la figura a la que se había apuntado en 2020. El boom se debió principalmente a la confianza que las empresas extranjeras tuvieron en México, y ya en septiembre el aumento en la cartera de inversión minera rondaba el 43% con respecto a 2020. Es decir, si en 2020 se había proyectado llegar a los 5000 millones cuando se llegó solo a los 2500, en 2021 la meta del año anterior muy probablemente sea superada.


¿A qué se debe este boom?

Podría parecer como un acto de magia el hecho de que, con solo un año de diferencia, los resultados materiales del sector minero sean tan distintos. La misma inestabilidad de la economía podría ofrecernos pistas. Hay que recordar que México es uno de los principales productores de plata y oro a nivel mundial.

Esto ha motivado gran parte de las inversiones, pues estos dos materiales tienen una tendencia a la alta en comparación a las monedas u otras inversiones. Y, en efecto, los proyectos mineros que más dinero han recibido a lo largo del año son aquellos relacionados con la excavación de dichos metales preciosos.

Al mismo tiempo, estos proyectos generan empleos al por mayor, lo cual sirve como estímulo para las economías, ya no a nivel nacional, sino a nivel local, otro factor muy importante. Y existe también una correlación entre la economía del sector minero y las economías necesarias para echarlo a andar.

Este desarrollo motiva a otros sectores que estarían en contacto con el de la minería, principalmente al sector de los combustibles y al del transporte, los cuales se ven beneficiados por el repunte del primero. A medida que los proyectos mineros avanzan hacia el 2024, el panorama para los sectores de minería y aledaños parece ser favorable.


De omitirse el año pasado, se podría observar un desarrollo a la alza del sector minero en el país. Si bien su desarrollo no alcanza aún el máximo histórico registrado en 2012, sí representa un aumento considerable que fortalece la noción de crecimiento dentro del sector. Gracias tanto a precios favorables como a la reactivación de la economía, el desarrollo del sector minero cerraría el año en el mejor nivel que ha tenido desde 2013


A corto plazo, queda ver cómo se termina de desarrollar el año para el sector minero, y si su alza continúa hacia el próximo año. Claro que también existen factores externos: la pandemia, por ejemplo, todavía puede ser una fuente imprevisible de retrasos. Por supuesto, no se puede subestimar la naturaleza impredecible del estado global actual. Sin embargo, la tendencia hacia economías que se reincorporan al panorama, así como la motivación tanto de los inversores como de gobiernos y concesionarios, parece indicar que el peor tramo —aquel que generó las grandes pausas del 2020— ha terminado.



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