Cargas, carreteras y Covid-19: la pandemia no detiene a los transportistas



Durante la presente crisis sanitaria, uno de los temas más escuchados es el de la activación y reactivación de la economía. Si bien esta se ha visto sujeta a sucesos sin precedente, si bien el mercado se ha sentido más volátil en los últimos dos años incluso que en las crisis económicas más recientes, un hecho es cierto: tanto en México como en cientos de otros países, la industria del transporte se ha mantenido viva, ya que mientras el mundo espera con calma que se resuman las actividades y que la situación nos permita regresar a una nueva normalidad, todavía hay productos que necesitan moverse de un lado a otro, y los proyectos no tienen pausa.

Es dentro de este contexto que se desarrolla la problemática siguiente. Aquellas personas encargadas de transportar los materiales que requerimos para nuestro día a día, o bien aquellas personas que por necesidad propia se encuentrar laborando en los caminos y carreteras del país, deben estar precavidas por doble, ya que contraer el nuevo virus a miles de kilómetros de casa representa una situación muy distinta a la que experimentamos quienes tenemos el privilegio de quedarnos en casa.

No es para menos que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha denominado a estos transportistas “héroes de la carretera": si bien se han enfrentado a graves problemas de abastecimiento, los bienes básicos del hogar han llegado a su destino gracias a transportistas como Emanuel T, quien prestó a Nexoil algunas palabras sobre la vida en la carretera en tiempos del Covid-19.

“Tenemos una lista de protocolos a seguir,” comentó el transportista, que pidió se utilizara solo su primer nombre. “Cada compañía tiene sus propios procedimientos y algunos son más estrictos que otros, pero cuando estás en la ruta no siempre se siguen.”

Estos protocolos ofrecen una lista extensa de sugerencias para enfrentarse a la pandemia durante el camino. Saber qué hacer si un transportista comienza a presentar síntomas a la mitad de su trayecto, tener un contacto telefónico o por radio y abastecerse de comida son solo algunas de las recomendaciones que se hacen desde el Consejo de Mantenimiento y Tecnología, mientras que otras empresas elaboran, de forma más específica, sus propios lineamientos. El uso de los llamados EPP-Covid (Equipo de protección personal), como pueden ser guantes, mascarillas, caretas o gafas, es un elemento fundamental para cada uno de estos protocolos.

Emanuel aprovecha cada que llega a casa: su esposa le entrega unos tóperes llenos de guisados y una hielerita con tortillas calientes que espera le duren el día de trabajo. Antes no le ponían tantísimo cuidado a llevarse un lonche bien preparado: casi siempre se bajaba Emanuel al salir el sol y encontrar puestos, compraba algo para llevar, un taco acorazado o una gordita de chales, y con eso agarraba camino. Pero ahora se la piensa dos veces.

“Yo tengo colegas que no le dan mucha importancia,” explica. “Pero a mí no me gusta ya comer cualquier cosa. Me siento mucho mejor con lo que me manda mi mujer porque sé que es un entorno controlado”. Las distancias recorridas por Emanuel han cambiado también: al hacer menos paradas, el día se aprovecha distinto y es más fácil planificar las llegadas a los centros de cargas y descargas.

Es importante esta planificación: los planes se elaboran en conjunto con el equipo, de manera remota a través de Whats App, para saber qué hacer a lo largo del camino. El uso de Whats App también ha aumentado, comenta Emanuel, ya que al ser preferibles las reuniones virtuales, la comunicación con su patrón y con sus compañeros de trabajo se torna ahora casi completamente a distancia. Ciertos protocolos de cuidado, como el de CEMEX, por ejemplo, mencionan a WhatsApp por nombre dentro de sus documentos, citando la necesidad de la promoción de estos servicios digitales como una prioridad dentro de las medidas preventivas que se establecen durante la pandemia.

Lo más difícil, sin embargo, sigue siendo la incertidumbre. “En primer lugar, que me toque a mí o a alguién en casa, eso es un factor de preocupación. Yo al conducir sé que voy a entrar, por ejemplo, a algún municipio en semáforo rojo, pero también sé que tal clínica de salud está cerca o que puedo acudir a tal otro centro si comienzo a sentir molestia. Pero es mejor tomar precauciones, porque no quieres que te agarre en medio de la ruta, cuando son 100 kilómetros para delante o para atrás y te comienza a subir la fiebre.” Afortunadamente, Emanuel se ha mantenido sano durante sus jornadas de trabajo, pero su realidad representa la de miles de mexicanos a lo largo y ancho del país. Desde nuestros hogares y nuestra comodidad, nunca está de más recordar el esfuerzo y el sudor que se derrama sobre el asfalto de las carreteras. La pandemia no da fecha clara de término, pero los transportistas del país se rehúsan también a tirar la toalla en el largo camino entre la carga, la descarga y el hogar.


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